A veces, los mayores contrastes se dan en los lugares menos evidentes.
Hace un tiempo trabajamos con una empresa dedicada a la fabricación de un producto alimentario fresco. Sus instalaciones eran impecables: una fábrica moderna, diseñada llave en mano, con procesos productivos bien definidos y una inversión considerable en infraestructura.
Sin embargo, al analizar su funcionamiento diario, apareció una paradoja difícil de ignorar.
Una fábrica avanzada… con procesos manuales
Toda la trazabilidad de la producción se gestionaba en papel.
Cada lote, cada control y cada registro se anotaba manualmente.
Después, una única persona volcaba toda esa información en un archivo Excel.
No era un caso de resistencia al cambio ni de falta de interés.
Simplemente, nadie había abordado el problema de forma global.
El resultado era previsible:
- Duplicidad de trabajo
- Riesgo de errores
- Dificultad para analizar datos
- Dependencia excesiva de una sola persona
- Poca visibilidad real del proceso productivo
La tecnología no faltaba.
Faltaba una visión integrada del proceso.


Empezar por entender, no por programar
Antes de plantear soluciones, dedicamos tiempo a entender cómo funcionaba realmente la fábrica:
• qué información se generaba
• quién la necesitaba
• en qué momento
• y con qué finalidad
Ese análisis permitió detectar algo clave: el problema no era digitalizar formularios, sino ordenar el flujo de información y adaptarlo a la forma real de trabajar de la empresa.
Solo a partir de ahí tenía sentido diseñar una herramienta.
Una solución de trazabilidad adaptada al negocio
El resultado fue el desarrollo de una herramienta web de trazabilidad que cubría todo el proceso productivo, desde la entrada de materia prima hasta la expedición del producto final.
La clave no estuvo en la tecnología utilizada, sino en tres decisiones:
• simplificar la recogida de datos
• eliminar duplicidades
• y ofrecer una visión clara y accesible de la producción en tiempo real
La herramienta se diseñó pensando en las personas que iban a usarla cada día, no en generar complejidad innecesaria. El objetivo era claro: reducir fricción, aumentar control y facilitar la toma de decisiones.
Más allá del sistema: coherencia y comunicación
Durante el proceso, apareció otra necesidad evidente: la empresa había evolucionado internamente, pero su comunicación externa no reflejaba esa realidad.
Aprovechando el trabajo de fondo, se abordó también:
• la actualización de su identidad visual
• la renovación de los materiales de comunicación
• y la creación de un nuevo catálogo alineado con su posicionamiento actual
Este trabajo permitió cerrar el círculo: procesos internos más claros y eficientes, y una comunicación externa coherente con la calidad real del producto y de la empresa.
Lo que realmente cambió
Más allá de la herramienta concreta, el impacto fue organizativo:
• mejor control de la producción
• reducción de errores
• mayor autonomía de los equipos
• y una base sólida para crecer sin añadir complejidad
Este tipo de proyectos recuerdan algo fundamental:
la transformación no consiste en añadir tecnología, sino en hacer que lo que ya existe funcione mejor.
Consultoría, implementación y sentido común
En Orukami entendemos la consultoría como un proceso completo: analizar, decidir y acompañar la implementación. Cuando es necesario, apoyamos ese proceso con diseño y comunicación aplicada, siempre al servicio del objetivo principal.
No se trata de hacer más cosas, sino de hacerlas con sentido.
